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domingo, 11 de noviembre de 2012



MALESTAR GENERACIONAL
Herberth Morales[1]
Los jóvenes salvadoreños que han tenido la mayor parte de su proceso de socialización posteriormente a los Acuerdos de Paz, expresan un variopinto malestar generacional. De igual forma con diferentes niveles de intensidad. Su malestar no precisamente debe vinculársele con acciones violentas, ni tampoco ver a todas las juventudes con posicionamientos políticos rígidos.

Veamos algunos datos que demuestran este malestar generacional. Siete de cada diez jóvenes dice tener poco interés en la política según la encuesta de juventud que realizó el IUDOP en el año 2007. Además, en esa misma encuesta ocho de cada diez jóvenes expresó no sentir representados sus intereses a través de los partidos políticos, aquí bien cabe la expresión de una canción de Adhesivo: “Vale verga… nadie se preocupa por tus mierdas”. Estos datos bien podrían entenderse que son consecuencia de como hacen política los diferentes actores del sistema. Frente este panorama los jóvenes con interés en la participación política crean nuevos vehículos de incidencia como por ejemplo: todas las organizaciones juveniles a nivel local o las plataformas con incidencia nacional como PLANJES, CIPJES y Jóvenes Solidarios por mencionar algunos.

Por otra parte, las mismas pandillas son una expresión del malestar generacional como producto de su condición de exclusión de una sociedad salvadoreña construida por nuestros predecesores de todas las clases sociales. Esto no quiere decir que justifico el accionar delictivo de las pandillas, si no que pongo en perspectiva que la sociedad que heredaron  aquellos niños que ahora son pandilleros no fue la mejor herencia que pudieron recibir de sus mayores.

Últimamente, algunas juventudes han manifestado un mayor nivel de descontento. Por ejemplo, al sumarse a los diversos movimientos contra el decreto 743 y la pasada elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Y recientemente ha nacido una iniciativa denominada “La resistencia” cargada de un discurso de inconformidad muy fuerte y presumiblemente con un gran apoyo económico que casi estoy seguro quien puede estar detrás.

Pero que nos queda a todas las juventudes. Considero que una mayor reflexión de las coyunturas y sobre todo, manifestar la diversidad y construir algo diferente con el apoyo de nuestros mayores; borrando de nuestro horizonte que las reivindicaciones del sector poblacional joven están desligadas de todas las problemáticas de los demás grupos etarios, pues todas tienen causas estructurales. Cierro diciendo que “seamos realistas: ¡exijamos lo imposible!” como lo dijeron los jóvenes del mayo francés, pero no nos quedemos en un simple malestar generacional que no se traduzca en cambios reales y concretos.


[1] Estudiante egresado de la Lic en historia UES.

miércoles, 19 de septiembre de 2012



LA SALUD COMO UN INTERÉS PARA NUESTRO OFICIO

Herberth Morales

La historia de salud en El Salvador aun tiene la tarea por consolidar una trayectoria, como lo han hecho ya la historia política y económica. A pesar de existir algunos esfuerzos académicos, aun el tema de la salud como problema histórico tiene pasos cortos luego de haber dejado atrás su punto de salida. Ejemplo de ello, puede citarse algunas publicaciones hechas por el Ministerio de Salud recientemente[1].
Sin embargo, existen otros trabajos que contextualizan la situación historiográfica al respecto. Entre los cuales se puede mencionar la obra titulada “Historia de la medicina en El Salvador”  del Oftalmólogo Carlos Infante Meyer, quien desde su situación de profesional de la salud ha abordado algunos elementos de la historia de la salud del país, pero muy distante de los cánones historiográficos de la actual producción académica. El libro tiene la virtud de recopilar una gran cantidad de fuentes y datos que bien podrían ser interpretarlos desde la óptica propia del historiador, la cual consiste en identificar procesos sociales y no volverse un simple administrador de nostalgias pasadas[2].



Por otra parte, algunos historiadores han reflexionado el tema de la salud en El Salvador, sin embargo de forma secundaria ya que sus temas principales son otros. Por ejemplo, el Dr. Carlos Gregorio López, quien en su artículo titulado: “Años de bonanza y crisis; de ilusiones y desencantos”, centra su atención en la década de 1920 para el contexto salvadoreño. En el artículo, López plantea una síntesis histórica con temas políticos, sociales y culturales, y es ahí donde el autor aborda el problema de la salud para ese entonces[3]. Otro historiador es Roberto Turcios, quien en su libro Autoritarismo y modernización, aborda elementos económicos y políticos de un Estado salvadoreño que está involucrado en un proceso de modernización durante los años de 1950-1960. En este libro, Turcios aporta algunos datos sobre una mayor inversión social para ese entonces, donde el rubro de la salud pública formaba parte[4].
A propósito, la tesis de Mario Daniel Ernesto Oliva Mancia, titulada “Ciudadanía e higienismo social en El Salvador 1880-1932”, viene siendo para el contexto historiográfico salvadoreño una novedad. En la tesis el autor plantea hacer un análisis desde la historia de las ideas, articulando la salud, historia y formación de la ciudadanía en el contexto intelectual liberal-positivista. Es en este trabajo donde a través de la categoría de higiene social, el autor invita a reflexionar los discursos y mecanismos del control social por parte del Estado salvadoreño (también debe incluirse en esta tarea a los intelectuales del momento), que tenía por objetivo justificar un modelo de desarrollo, incluyendo sus problemas sociales[5].
Para concluir, hay que destacar que algunas de las tesis de medicina que están en poder de la Universidad de El Salvador, abordan elementos de la historia de la salud que muy bien pueden ayudar al análisis. Ejemplo de ello, es la tesis del Dr. Carlos Alberto Villatoro titulada “Breve estudio de la medicina rural en El Salvador”, quien hace una reflexión del sistema de salud en 1968 tomando como base la década de 1960, pero en algunas reflexiones abarca tramos de tiempo más largos[6]. Ahora bien, la linea de investigación espera a Clío.


[1] Jorge Juárez, “Población: estadísticas y enfermedades en  la configuración del Estado en El Salvador en la segunda mitad del siglo XIX”.
[2] Carlos Infante Meyer, Historia de la medicina en El Salvador, (San Salvador: Ancalmo, 2000).
[3] Carlos Gregorio López, “Años de bonanza y crisis; de ilusiones y desencantos” en Álvaro Magaña (Coord.), El Salvador la república, Tomo II, (sl: Fomento Cultural, 2000), pág. 374-376
[4] Roberto Turcios, Autoritarismo y modernización, (San Salvador: CONCULTURA, 2003), págs. 20-86
[5] Mario Daniel Ernesto Oliva Mancia, Ciudadanía e higienismo social en El Salvador 1880-1932, Tesis doctoral, Universidad Centroamericana, facultad de Posgrados, San Salvador, 2011, Págs.59-76 y 79-100.
[6]Carlos Alberto Villatoro, Breve estudio de la medicina rural en El Salvador, Tesis doctoral, Universidad de El Salvador, Facultad de Medicina, (San Salvador, 1968). Pág. 21-57.