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martes, 29 de octubre de 2013

EL CANON HISTORIOGRÁFICO EN ESTOS DOCE AÑOS



Herberth Morales

Las siguientes ideas las escribí para decirlas en el aniversario de los doce años de la licenciatura de historia de la Universidad de El Salvador. Sin embargo, por motivos de fuerza mayor, no pude asistir a tiempo, y no las hice públicas. Fue así, que me quede con las reflexiones guardadas en mi computadora. Ahora las hago del conocimiento, únicamente con el ánimo de repensar nuestra licenciatura como tendencia historiográfica nacional.
El canon historiográfico de la carrera de historia en estos doce años de existencia, ha logrado aportar valiosas y nuevas líneas de investigación en un contexto académico como el salvadoreño, tales como: la violencia, el sistema educativo, la prostitución, el anticomunismo, la condición de la niñez y análisis a escala local. Aunque esto no define del todo ese canon desarrollado.
Si se observan las tesis de licenciatura, estas han estado centradas en los procesos de finales del siglo XVIII, XIX y cierta parte del XX. En esta última centuria radica el interés, pues la fatídica y dolorosa década de la Guerra Civil en el caso particular de la carrera de historia no ha logrado persuadir del todo a los seguidores de Clío. El trabajo de tesis que se acerca a algunos elementos de esa cruel década de los 80s, es el realizado por José Alfredo Ramírez. Últimamente se concluyó una investigación sobre Suchitoto donde se abordan interesantes aristas de la Guerra Civil desde lo local, llevada a cabo por Miguel Acosta y Luís Calero. Pero, luego de 21 “años de paz” y 12 años de madurez de la carrera, la sociedad salvadoreña esta demandando más estudios históricos. Pues este pasado reciente le está pidiendo a la carrera de historia sentar opiniones científicamente comprobadas en un ambiente de polarización, y sobretodo de ausencia del acceso a la justicia para las victimas.
En esto último podrán decir que es meterse en política y perder la objetividad. Y yo les respondería que somos animales políticos o zoon politikon como decían los griegos. Además, el interés por trabajar la guerra civil es por las victimas que no tienen colores partidarios. Más bien, hay que tomarle la palabra al maestro Alberto Masferrer quien nos increpa con la sencillez y fuerza de sus palabras para tomar partido por la victimas “No prestarse nunca, ni por recompensa ni por amenaza, a servir de instrumento de ninguna opresión, explotación o tiranía que afecten a los derechos vitales de los otros”
Las anteriores palabras las cito, en el sentido que existe un sistema judicial corrupto que no garantiza la justicia para las victimas y nos invita a tener como imperativo académico, investigar el conflicto armado con un compromiso por los miles de salvadoreños que sufrieron violaciones a sus derechos fundamentales. Habrá algunos que me dirán que combinar compromiso social y academia ya pasó de moda. Pero haberse formado en la universidad pública obliga a botar ese mito.
El llamado a reflexionar el canon historiográfico que se ha forjado, es con el ánimo de fortalecer y enriquecer aun más las betas de investigación ya antes trazadas. Claro está, que no se parte de cero, ya que existen otros esfuerzos académicos al respecto y se pueden citar algunos: los peritajes de Terry Karl en el caso de los militares salvadoreños enjuiciados en los últimos años en Estados Unidos, los esfuerzos del instituto de antropología e historia de la UES, algunas publicaciones estatales (la revista identidades Nº 4), las interpretaciones del maestro Ricardo Ribera y diversos trabajos publicados en ingles. De nosotros dependerá volver más nutrido el canon historiográfico.


sábado, 12 de octubre de 2013

Abrazo a la memoria: todos fuimos 6 de octubre


Herberth Morales

Este cálido abrazo por defender el pasado de muchos salvadoreños, fue el esfuerzo de varias organizaciones de la sociedad civil: comités de victimas, comunidades eclesiales de base, colectivos juveniles, organizaciones defensoras de derechos humanos y personas comprometidas. Fue evidente un diálogo intergeneracional entre aquellos que vivieron el conflicto armado con un nivel de conciencia del proceso y las juventudes que han tenido la mayor parte de su proceso de socialización posterior a los Acuerdos de Paz. Jóvenes y victimas que hoy superan los 40 años de edad tuvieron un objetivo común: defender la memoria de todas y todos los que sufrieron violaciones a sus derechos fundamentales.
En la actual situación que afronta Tutela Legal, algunos liderazgos de los partidos políticos han tomado posturas a favor del cierre o han evidenciado un silencio, que los vuelve cómplices de aquellos intereses que pretenden dejar el pasado de impunidad intacto. Por ejemplo, Armando Calderón Sol dijo lo siguiente: “El Arzobispo (Escobar Alas) está dando un paso positivo en beneficio de la institucionalidad democrática de El Salvador”. Por otra parte, a pesar de reconocer el papel histórico que jugó Tutela Legal, Sánchez Cerén no tomó postura a favor de las victimas, al decir que él respetaba “la decisión que ha tomado la iglesia”, agregando que no se pierden los registros de violaciones a los derechos humanos por existir respaldos en Naciones Unidas; pero el candidato Cerén, no dimensiona el significado de un archivo con sus documentos originales, desde cualquier punto de vista, ya sea para consultas de tipo académico o jurídico. Y sobretodo, que exista la certeza que los más de 50 mil expedientes están seguros y accesibles al público aquí en El Salvador.
Lo positivo de todo esto, es que la sociedad civil ha demostrado que instituciones históricas, se han quedado calladas en la actual coyuntura. Por ejemplo, la universidad Nacional de El Salvador y la Centroamericana José Simeón Cañas no han manifestado su posición. La primera por la desidia del desorden imperante y la última por falta del espíritu que encierran las siguientes palabras del S.J Ellacuría: “…la incidencia inmediata de universidad como un todo sobre el todo de la sociedad…” como parte de su proyección social (en su artículo universidad y política, ECA 383, 1980).

A todo esto, los manifestantes del 6 de octubre tienen definida su postura: “defendamos el pasado de las víctimas, asegurando la integridad de los documentos”. Mientras el arzobispo ha cambiado tres veces sus argumentos con respecto al cierre de Tutela Legal. Si monseñor Escobar Alas se encontrará por casualidad el libro El príncipe, le sugeriría que leyera la parte donde Maquiavelo aconseja no tener una opinión irresoluta, pues esto hace ver al príncipe como inseguro de su actuar. Cierro diciendo: el Papa Francisco ha pedido volvernos servidores y no funcionarios ¿Qué es usted Arzobispo de San Salvador?