Herberth Morales
Quienes piden anular el
voto en El Salvado, únicamente demuestran su ignorancia supina sobre nuestro
pasado doloroso por querer lograr un sistema electoral que le diera cabida a
todas las voces. Por ejemplo, en el periodo presidencial de Pio Romero Bosque a
finales de la década de los veinte, en nuestro país se abrió el espectro político
a ese creciente movimiento social, otra cosa fue saber interpretar el clamor
popular (que desembocó en el trágico 22 de enero de 1932). Durante la década de
1970 dos procesos electorales fraudulentos son la antesala de la Guerra Civil.
Luego como movimiento social sólo le quedó la vía extrema: las armas. En gran
parte por la miopía de nuestras elites económicas poco ilustradas que no consiguen
consensos que propicien la cohesión social. Es fácil mandar a pedir a anular el
voto a los sectores de izquierda en un contexto diferente al de nuestros
predecesores, en el cual tuvieron que ofrendar sus vidas para heredarnos una
democracia con sus debilidades y sus aciertos, pero al final nuestra.
Cuando no se hace nada
por el movimiento social a través de acciones de calle u otras que demande la praxis
política es mucho más fácil decir que no se vaya a votar o anularlo. Es tu libre elección votar o anularlo, pero debes acordarte
que hubo personas como Enrique Alvares Córdova, Herbert Anaya Sanabria, Febe
Elizabeth Velásquez y nuestros familiares muertos que soñaban con espacios
democráticos más amplios.
Hay voces que invitan a
sectores de izquierda a anular el voto, con su supuesta voz de críticos y de
superación del partido de izquierda. Pero en la práctica sus intensiones no
superan al FMLN (que de paso este partido ha cometido errores y hay cosas que
no comparto). El simple hecho de pensar que criticando al FMLN se estará
logrando la superación de ese vehículo político, no basta. Ya Dagoberto Gutiérrez
comprueba esta tesis. Si aquellos que criticamos al FMLN en verdad anhelamos
una superación histórica de ese partido, se debe construir en realidad una
alternativa de izquierda, que se vuelva la negación de la negación como nos diría
la dialéctica hegeliana. Mientras tanto el FMLN junto a otros sectores de la
izquierda han logrado golpear la hegemonía del grupo dominante durante su
actuar político, el ejemplo más claro fue la derrota electoral de 2009.
Hay acciones políticas que
no comparto con el FMLN, pero razonable es decir que si queremos superar a este
vehículo político lo cambiamos desde adentro o se crea otro. Apropósito, mi
madre me dijo una vez las siguientes palabras: “ustedes que nacieron después de la guerra no tienen el valor de
aquellos jóvenes que se metían en política en momentos yucas”. Estas
palabras fueron tan lapidarias que siempre me provocan la reflexión que debemos
de tomar las riendas de las instituciones políticas del país, y no volvernos unos
simples cobardes que piden anular el voto, pues los procesos políticos no se
reducen a una elección sino al actuar continuo por demandar justicia.