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domingo, 12 de enero de 2014

En respuesta a aquellos que piden anular el voto

                                                                                                                              Herberth Morales

Quienes piden anular el voto en El Salvado, únicamente demuestran su ignorancia supina sobre nuestro pasado doloroso por querer lograr un sistema electoral que le diera cabida a todas las voces. Por ejemplo, en el periodo presidencial de Pio Romero Bosque a finales de la década de los veinte, en nuestro país se abrió el espectro político a ese creciente movimiento social, otra cosa fue saber interpretar el clamor popular (que desembocó en el trágico 22 de enero de 1932). Durante la década de 1970 dos procesos electorales fraudulentos son la antesala de la Guerra Civil. Luego como movimiento social sólo le quedó la vía extrema: las armas. En gran parte por la miopía de nuestras elites económicas poco ilustradas que no consiguen consensos que propicien la cohesión social. Es fácil mandar a pedir a anular el voto a los sectores de izquierda en un contexto diferente al de nuestros predecesores, en el cual tuvieron que ofrendar sus vidas para heredarnos una democracia con sus debilidades y sus aciertos, pero al final nuestra.  
Cuando no se hace nada por el movimiento social a través de acciones de calle u otras que demande la praxis política es mucho más fácil decir que no se vaya a votar o anularlo. Es tu libre elección votar o anularlo, pero debes acordarte que hubo personas como Enrique Alvares Córdova, Herbert Anaya Sanabria, Febe Elizabeth Velásquez y nuestros familiares muertos que soñaban con espacios democráticos más amplios.
Hay voces que invitan a sectores de izquierda a anular el voto, con su supuesta voz de críticos y de superación del partido de izquierda. Pero en la práctica sus intensiones no superan al FMLN (que de paso este partido ha cometido errores y hay cosas que no comparto). El simple hecho de pensar que criticando al FMLN se estará logrando la superación de ese vehículo político, no basta. Ya Dagoberto Gutiérrez comprueba esta tesis. Si aquellos que criticamos al FMLN en verdad anhelamos una superación histórica de ese partido, se debe construir en realidad una alternativa de izquierda, que se vuelva la negación de la negación como nos diría la dialéctica hegeliana. Mientras tanto el FMLN junto a otros sectores de la izquierda han logrado golpear la hegemonía del grupo dominante durante su actuar político, el ejemplo más claro fue la derrota electoral de 2009.

Hay acciones políticas que no comparto con el FMLN, pero razonable es decir que si queremos superar a este vehículo político lo cambiamos desde adentro o se crea otro. Apropósito, mi madre me dijo una vez las siguientes palabras: “ustedes que nacieron después de la guerra no tienen el valor de aquellos jóvenes que se metían en política en momentos yucas”. Estas palabras fueron tan lapidarias que siempre me provocan la reflexión que debemos de tomar las riendas de las instituciones políticas del país, y no volvernos unos simples cobardes que piden anular el voto, pues los procesos políticos no se reducen a una elección sino al actuar continuo por demandar justicia.

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