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miércoles, 6 de agosto de 2014

MOVIMIENTOS DESPOLITIZADOS: ORGANIZACIONES ESTUDIANTILES DE LA UES


Herberth Morales

El ideal de que una universidad debe cumplir una función social y científica
 en favor de las mayorías es lo que ha inspirado el movimiento reformista (sic)

(“Por la reforma”, Opinión estudiantil, 25 de julio 1950 pág. 1)



El pasado 30 de julio se conmemoro un aniversario más de los estudiantes de la UES masacrados en 1975. Al observar a los estudiantes de la conmemoración es interesante ver la expresión de memoria y la importancia que encierra. Pero ese mismo ímpetu se esperaría ver ante los problemas sociales: dificultad en el suministro de agua, semillas transgénicas, la violencia, las desigualdades económicas, reforma fiscal etc. Pero lastimosamente las organizaciones estudiantiles al interior de la UES están desconectadas de los movimientos sociales y por ende son movimientos despolitizados. Me podrán decir que se suman en determinadas acciones de hecho, eso no deja de ser llamarada de tusas. Y me pregunto, fueron las organizaciones estudiantiles de la UES las que promovieron la ley de juventud, a lo sumo estudiantes o egresados de la universidad, pero no las organizaciones universitarias. ¿Opinó alguna organización estudiantil ante la ley de acceso a la información pública? ¿Están opinando ante los proyectos de la ley de agua?
En la actualidad los mejores cuadros de mujeres y hombres que se educan en la Universidad de El Salvador ya no pertenecen a las organizaciones estudiantiles (que más parecen “casas club” para ociosos que espacios para la reflexión ) sino más bien forman parte de alguna ONG, esfuerzos comunitarios u organizaciones juveniles de la cacareada sociedad civil. Las organizaciones estudiantiles, si todavía merecen ese calificativo, no tienen capacidad de leer la realidad porque no hacen praxis política. Algunos de sus dirigentes ya parecen dinosaurios (por su perpetua condición de estudiantes) que su mayor hazaña política es realizar una pinta en una pared con terribles errores ortográficos; ya desearía un “estudiante político” que escribiera una pinta de calle como parte de una síntesis fruto de su reflexión de la realidad (que publicaran como lo hacían los estudiantes de Opinión Estudiantil en determinadas coyunturas). Quizá necesitarían leer esos dinosaurios despolitizados el siguiente fragmento que salió en el editorial de opinión Estudiantil del 25 de julio de 1950:
“Sólo una juventud que haya llegado a compenetrarse en la ciencia y la cultura, es capaz de crear medidas salvadoras para beneficio de su pueblo.”(sic)


Tampoco esto significa un romanticismo inútil por el pasado. Sino de preguntarse ¿por qué aquellos estudiantes de 1950 tenían esa lucidez y capacidad de cargar con su realidad y no las actuales organizaciones estudiantiles? Un buen amigo [Alan] me comentaba que los planes de “despolitización” de la UES en los años 90s luego de finalizado el conflicto armado tiene buena parte de culpa del estado actual de las organizaciones estudiantiles. Yo por mi parte, le argumentaba que era producto también de la incapacidad de las organizaciones universitarias de rediseñarse en un contexto donde las luchas sociales se han fraccionado como parcelas divorciadas de los cambios estructurales (nuestro momento filosófico).
Todos los estudiantes universitarios (del sector público y privado) en un país como El Salvador con evidentes desigualdades sociales deberían asumir el compromiso ético de hacerse cargo de su realidad, en otras palabras: hacer praxis liberadora desde la política. Y con mayor razón lo tendrían que hacer los estudiantes de las organizaciones estudiantiles de la UES por su carácter público, para que tenga sustento real la consigna: Lucha y estudio…en las aulas y en la calle. En este punto hay que entender que lo más importante para una universidad no son sus estudiantes, sino la sociedad, como lo argumentó el padre Ellacuría.

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