Herberth
Morales
El
ideal de que una universidad debe cumplir una función social y científica
en favor de las mayorías es lo que ha
inspirado el movimiento reformista (sic)
(“Por la reforma”, Opinión estudiantil, 25 de julio 1950
pág. 1)
El
pasado 30 de julio se conmemoro un aniversario más de los estudiantes de la UES
masacrados en 1975. Al observar a los estudiantes de la conmemoración es
interesante ver la expresión de memoria y la importancia que encierra. Pero ese
mismo ímpetu se esperaría ver ante los problemas sociales: dificultad en el
suministro de agua, semillas transgénicas, la violencia, las desigualdades
económicas, reforma fiscal etc. Pero lastimosamente las organizaciones
estudiantiles al interior de la UES están desconectadas de los movimientos
sociales y por ende son movimientos despolitizados. Me podrán decir que se
suman en determinadas acciones de hecho, eso no deja de ser llamarada de tusas.
Y me pregunto, fueron las organizaciones estudiantiles de la UES las que
promovieron la ley de juventud, a lo sumo estudiantes o egresados de la
universidad, pero no las organizaciones universitarias. ¿Opinó alguna
organización estudiantil ante la ley de acceso a la información pública? ¿Están
opinando ante los proyectos de la ley de agua?
En
la actualidad los mejores cuadros de mujeres y hombres que se educan en la Universidad
de El Salvador ya no pertenecen a las organizaciones estudiantiles
(que más parecen “casas club” para ociosos que espacios para la
reflexión ) sino más bien forman parte de alguna ONG, esfuerzos comunitarios u organizaciones
juveniles de la cacareada sociedad civil. Las organizaciones estudiantiles,
si todavía merecen ese calificativo, no tienen capacidad de leer la realidad
porque no hacen praxis política. Algunos de sus dirigentes ya parecen
dinosaurios (por su perpetua condición de estudiantes) que su mayor hazaña
política es realizar una pinta en una pared con terribles errores ortográficos;
ya desearía un “estudiante político” que escribiera una pinta de calle como
parte de una síntesis fruto de su reflexión de la realidad (que publicaran como
lo hacían los estudiantes de Opinión
Estudiantil en determinadas coyunturas). Quizá necesitarían leer esos
dinosaurios despolitizados el siguiente fragmento que salió en el editorial de opinión Estudiantil del 25 de julio de
1950:
“Sólo una juventud que
haya llegado a compenetrarse en la ciencia y la cultura, es capaz de crear
medidas salvadoras para beneficio de su pueblo.”(sic)
Tampoco
esto significa un romanticismo inútil por el pasado. Sino de preguntarse ¿por
qué aquellos estudiantes de 1950 tenían esa lucidez y capacidad de cargar con
su realidad y no las actuales organizaciones estudiantiles? Un buen amigo
[Alan] me comentaba que los planes de “despolitización” de la UES en los años
90s luego de finalizado el conflicto armado tiene buena parte de culpa del
estado actual de las organizaciones estudiantiles. Yo por mi parte, le
argumentaba que era producto también de la incapacidad de las organizaciones
universitarias de rediseñarse en un contexto donde las luchas sociales se han
fraccionado como parcelas divorciadas de los cambios estructurales (nuestro
momento filosófico).
Todos
los estudiantes universitarios (del sector público y privado) en un país como
El Salvador con evidentes desigualdades sociales deberían asumir el compromiso
ético de hacerse cargo de su realidad, en otras palabras: hacer praxis liberadora
desde la política. Y con mayor razón lo tendrían que hacer los estudiantes de
las organizaciones estudiantiles de la UES por su carácter público, para que tenga
sustento real la consigna: Lucha y
estudio…en las aulas y en la calle. En este punto hay que entender que lo
más importante para una universidad no son sus estudiantes, sino la sociedad,
como lo argumentó el padre Ellacuría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario